El alpinista lleva su mochila cargada de emociones,
toma su
rumbo por el camino de la libertad, quiere sentir el viento en su rostro,
quiere escalar y seguir por senderos olvidados,
quiere sentir la felicidad de
conquistar el mundo en cada paso, en cada segundo…
quiere olvidar las penas y
dejar atrás un mundo que estresa y murmulla a sus espaldas, en su andar
comienza la aventura de los sueños,
la aventura del ser,
del sentirse y
explorar,
en la buqueda constante de la cumbre mas alta…
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