No soy un crítico de literatura, por lo que tal vez haga un
ejercicio lo más alejado a eso, sin embargo después de haber leído este
maravilloso libro, quisiera compartir una humilde reflexión.
Para partir quisiera pedirte que cierres los ojos 30
segundos, y te imagines el mundo en 10, 15 o 20 años más… muy bien ¿dime
que viste? Nada? Vuelve a intentarlo… imagina lo que desees para un mundo en
10, 15 o 20 años más… muy bien!
Las respuestas son múltiples y tal vez infinitas, cada
persona tiene el derecho de imaginar lo que quiera, por ejemplo cuando tenía 15
años soñé con automóviles voladores al estilo de la película “el quinto
elemento” claro está que esa película aun no rodaba a mis quince años.
Ahora bien, hagamos un segundo ejercicio, cierra nuevamente
los ojos y piensa que harás o donde estarás en 10, 15 o 20 años más… vamos es
un ejercicio simple… donde te proyectas? Que harás con tu vida, en lo
profesional, en lo laboral, en lo personal… pueden pasar muchas cosas para que
esto no ocurra.
Soñar es gratis, y desde los sueños, nacen los deseos, nace
la investigación y el desarrollo de ideas, que se pueden concretar…
Muy bien, desde mi perspectiva personal creo que mientras
más años pasen, más fracasos acumulare a mi haber y ya tengo varios de los
cuales he aprendido y seguiré aprendiendo…
Pero como sociedades hemos aprendido de los fracasos? Somos
parte de un continente que vive una lógica de ganadores, quien fracasa debe
pagar un costo de perdedor, así lo enseñan las películas y discriminamos en esa
lógica? ¿eso está bien? Si no reconocemos los fracasos personales, podemos
reconocer los fracasos societales? Sino no reconocemos los fracasos, como los
asumimos?
Un solo ejemplo, Transantiago Desde su origen, no
asume como fracaso del transporte público, al menos nadie lo asume
públicamente. Y comenzaron las medidas parches, subsidios, arreglos de calles,
modificaciones más, modificaciones menos. 10.000 millones de dólares. Es lo que
lleva como gastos del estado desde su implementación a la fecha.
Para que vamos a hablar de las respuestas infantiles que han
dado los políticos involucrados en todos estos casos de corrupción,
“nadie asume” no hay fracaso del sistema? No hay fracaso de la normativa
vigente? No hay fracaso de los políticos, cuando fueron superado por la
ambición? No hay fracaso del sistema económico cuando se hace una coima para
recibir un beneficio a cambio? Hasta cuando seguimos con los eufemismo? Hay
daño pero no fracaso.
Y que tiene que ver esto con el libro, muy bien para crear o
innovar las sociedades creativas como Silicon Valley se enorgullecen de sus
fracasos, y construyen a partir de allí, comparten y se presentan a partir del
fracaso como un currículo, tal cual como uno vende lo mejor de sí. Que loco?
mientras los latinoamericanos ocultamos el fracaso, en el otro mundo se
presenta como algo natural y normal, desde el cual se puede construir, crear o
innovar.
Las elites de las sociedades Latinoamericanas siempre desde
su origen han sido conservadoras, se reproducen a sí mismas y seguirán siendo
conservadoras, en todo sentido, esto no se ha mencionado en el libro o muy a la
ligera, pero las principales inversiones siempre vienen de las elites, los
gobiernos vienen de las elites, y las directrices de los países terminan siendo
las determinadas por estas. Será esto una causa o efecto de la poca innovación
en Latinoamérica? Por lo menos en Chile pasa algo con esto, el centralismo
exacerbado y el conservadurismo extremo, genera una barrera de entrada a la
innovación tecnológica, a la investigación y a la inversión en la creación de
nuevos productos.
Chile un país extractivo, de tipo rentista y de capital
acumulativo al analizar el mercado productivo Chileno, la única industria que
se ha desarrollado para competir a nivel mundial de igual a igual es la
industria Vitivinícola, es algo raro ya que su desarrollo como industria apelo
a un desarrollo conjunto de toda la industria nacional de este rubro, entonces
comparten tribuna en las ferias internacionales y representan al país de manera
unida y ordenada. Y al pensar en el desarrollo uno se cuestiona si alguna vez
llegaremos al desarrollo con este modelo.
Las cifras son demoledoras según la Organización Mundial de
Propiedad Intelectual (OMPI) Un País como Corea de Sur presenta anualmente
12.400 solicitudes de Patentes, mientras que Chile 140. Si 140 solicitudes, así
de abismante es la realidad del mundo en Innovación. Y la comparación con
países de OCDE para los que le gustan las comparaciones EEUU 57000, Japón
44000, China 22000 y Alemania 18000.
No es cierto si somos los Jaguares de Latino América, Brasil
660, México 230, Colombia 80, Argentina 26. Y Chile? 140…
Y en la inversión, no sé si alguien recuerda la protesta de
los científicos Chilenos por la Inversión en Investigación que hace el estado
Chileno a fines del año pasado, en qué país
los Científicos salen a protestar por más recursos para la investigación y
desarrollo? Cosas que solo pasan en Chile, donde se invierte menos del 1% del
PIB en investigación y Desarrollo. Mientras que en el primer mundo sobre el 3%
del PIB y además se los pelean para sus laboratorios. Al respecto solo un dato.
Sabes quien encabeza el proyecto estrella de Neurociencia en EEUU? Un español
quien trabaja junto a un equipo multidisciplinario de científicos de distintos
orígenes.
Pero también tenemos Chilenos Lindos, de esos que creen en
la filantropía, tenemos un científico que purifica el agua y la hace potable
para los más pobres, un científico de verdad Alfredo Zolezzi quien ha logrado
superar muchas barreras para encontrar financiamiento para salvar vidas y
personas de enfermedades por no contar con agua potable. Que noble causa
acercar la tecnología a los más necesitados y no solo para quienes pueden pagar
por ella.
Es asombroso la cantidad de innovación que existe en el
planeta, es un mundo por descubrir, y en este libro podrán encontrar mas
de lo que esperan, se los dejo y no se pierdan los capítulo de innovación en la
educación, los Drones, la nueva revolución industrial y el mundo que se viene
en la carrera espacial de privados.
