Más de alguna vez, tuve discusiones etéreas de los enfoques periodísticos y las líneas editoriales de cada canal y la única conclusión a que llegaba siempre, era el manejo comunicacional de masas y su excesiva violencia sensacionalista exhibida. Ante esto siempre he cuestionado las preguntas ¿tendrá alguna finalidad? ¿es sólo lo económico?
Hoy ya casi no veo las noticias en los canales tradicionales. Al hacerme el cuestionamiento, creo que el trasfondo es mucho mayor. En la actualidad, los noticieros centrales están desfasados en el tiempo y el espacio. Lo que se podría ejemplificar de la siguiente manera. Hace 50 años en el campo a los difuntos los velaban una semana para que la noticia corriera y todos sus familiares se pudieran despedir, hace 20 muchos esperaban los noticieros centrales para enterarse de lo ocurrido en el día. Hoy con hacer un clic en internet, esta la noticia segundo a segundo.
La inmediatez se ha convertido en la adrenalina y la dependencia de los consumidores de redes sociales. Para quienes somos asiduos, ya no sólo nos enteramos de una noticia, sino que a veces creamos noticias, también las comentamos, damos impresiones, nos reímos y burlamos muchas veces. Ello convierte a las redes sociales en un centro de información y comunicación. Como una tendencia creciente en cantidad de usuarios.
Pero no toda la información posee la veracidad de los hechos, por lo que en esta sociedad de la información, los periodistas se hacen imprescindibles para rescatar y profundizar los temas. A través de la interactividad, la investigación y la objetividad de las líneas editoriales. Cuya función ya fue cuestionada por Fernando Paulsen ¿Qué influencia tienen los medios de comunicación en la forma cómo los chilenos vemos los problemas que se presentan como noticias?
Algo que sinceramente extraño, que se hace o utiliza muy poco, es el enlazamiento a noticias complementarias para profundizar un tema. Hace 30 años atrás buscar mayor información era complejo, los telespectadores aun cuando nos cuestionáramos una noticia, faltaba la interacción de una contraparte. No dista de la realidad actual tal cual se señala en La Prensa Bicentenario de Patricia Alrringo. La visión no ha cambiado, y lo que más me llega en esta inmediatez es la mayoría de las personas o telespectadores queda segregado.
Luis Breull lo indica así en 49 horas de exceso y dolor, el periodismo televisivo pasa por una crisis de sentidos, profesionalismo, etc. Hoy la prensa compite contra la inmediatez de Internet con sensacionalismo, distorsionando dimensiones y alcances de la realidad.
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